En busca del nuevo Amenábar

Alejandro Amenábar es un director que se lo toma con calma. Desde Agora, ya ha pasado un lustro y no hay nuevo proyecto a la vista. El realizador de Tesis, Abre los ojos, Los otros y Mar adentro ha dejado un vacío que los cinéfilos españoles esperan rellenar con nuevos nombres. Pero, ¿hay realmente alguno con posibilidades de llegar a su nivel? ¿Alguien a quién la crítica apoye unánimemente? ¿Que logre recaudaciones multimillonarias? ¿Hay alternativa en nuestro cine?

El director madrileño logró, a principios de siglo, algo que hasta entonces impensable en el cine patrio: una gran estrella de Hollywood, como Nicole Kidman, protagonista de una cinta española rodada en inglés. Más de 200 millones de dólares refrendaron la mayoría de edad de la, hasta entonces, gran promesa de nuestra industria. En apenas unos años, Amenábar habría frenado los intentos de apertura, hacia las fronteras de nuestro cine, de visionarios como Bigas Luna, que contó allá por el 1981 con Dennis Hopper para su Renacer, o Fernando Trueba quien dirigió a Jeff Goldblum en El sueño del mono loco y, en Two Much, a Antonio Banderas, Melanie Griffith y Daryl Hannah.

 amenabarenagora                            Foto: Amenábar en el rodaje de Ágora

Amenábar abrió la veda. Jaume Balagueró, Juan Carlos Fresnadillo o una Isabel Coixet –que ya había tirado de reparto internacional en Cosas que nunca te dije y que se rodearía de rostros como los de Sarah Polley, Tim Robbins o Ben Kingsley en sus siguientes obras-, cogieron el testigo. Fue en este contexto cuando asomó la cabeza el salmantino, Rodrigo Cortés.

 Si Amenábar se distingue por abarcar casi todas las áreas de la producción fílmica, Cortés no se queda atrás. Guion, edición, música, iluminación… Parece que nada en el cine supone un misterio para este director, que en 2007 se dejó ver por el Festival de Málaga, con El Concursante. Y como buen jugador, subió su apuesta. Pudo convencer a un actor de cine palomitero para encerrarlo en un ataud durante hora y media. Todo un reto -y un éxito-, que otorgó al charro el crédito suficiente como para embarcarse en su aventura más ambiciosa (juntar la veteranía de Robert de Niro y Sigourney Weaver, con la juventud de Cillian Murphy y Elizabeth Olsen), para la creación de una espectacular película, heredera de Christopher Nolan.

 Cortés no es el único que se ha lanzado a la moda americana, que rompe con el tabú impuesto por la industria española. Algunos, como Jaume Collet-Serra, hacen carrera allí y la lista, de realizadores españoles que tienen proyectos pendientes en Estados Unidos, es más amplia que nunca: Gonzalo López-Gallego, Paco Cabezas, Jorge Dorado, Emilio Aragón o Enrique Urbizu

Si hablamos de aceptación, entonces es el momento de mencionar a Juan Antonio Bayona o “Jota”, como le dicen sus amigos. Su meteórica carrera está ligada a su exitosa ópera prima, El orfanato. Además de poner de moda a la actriz Belén Rueda, adquirió un aura de “chico de oro” que le sirvió para embarcarse en una aventura tan arriesgada como su propio título, Lo imposible. El resultado superó las expectativas: nominación al Oscar para Naomi Watts y consecución de cifras próximas a las Amenábar con Los otros. Sumamos también a sus numerosos reconocimientos el de “salvador de la taquilla española de 2012”. Con semejantes credenciales, saltar el charco se antojaba irrenunciable. Y lo haría a lo grande, con el guion del mismísimo Eric Roth, es decir, la pluma tras Forrest Gump, Munich, El dilema o El curioso caso de Benjamin Button. Con un Oscar en su haber, parece una baza segura para un buen largometraje de ciencia ficción, es la única pista desvelada hasta la fecha.

cortesbayonayvigalondo                        De arriba abajo: Rodrigo Cortés, J.A. Bayona y Nacho Vigalondo.

Bayona es el alumno aventajado de la ESCAC, escuela barcelonesa de cine que alimenta la cantera española con nuevos valores, como Kike Maíllo, quien no dudó en irse a Suiza para rodar su primera película y concursar así en la sección oficial del Festival de Venecia.

Por otro lado, el cántabro Nacho Vigalondo es una rara avis de nuestro cine. Ha sabido labrarse su reputación a fuerza de cortometrajes, más o menos acertados, y una avispada destreza para no pasar desapercibido en las redes sociales: “Sé perfectamente que, de no ser por Internet, yo no habría sido capaz de terminar mi primera película”, escribía a finales de 2010, en su blog de El País. Más tarde, vendría el revuelo de su irónica oposición al genocidio y el abandono forzoso de la bitácora.

 Su corto, 7:35 de la mañana, le llevó a los Oscar; además, con su obra de culto de ciencia ficción, Los cronocrímenes, logró el dudoso honor de vender sus derechos para un remake USA, antes de su estreno en España. Y mientras llegaba su primera experiencia con actores extranjeros en la inminente Open Windows, rodó una comedia romántica cuyo título, Extraterrestre, despistó en el Festival de cine fantástico de Austin. Su agenda, ahora repleta, contempla la adaptación del cómic de Mark Millar, Supercrooks.

Toda un elenco de directores que buscan un hueco en una industria maltrecha, la cual ve cómo cierran cines; no cesan las descargas ilegales; minimizan beneficios e incrementan pérdidas; un IVA que sube trece puntos; la taquilla que baja y la producción en constante proceso de adelgazamiento. Sin duda, un contexto este desolador, que pide a gritos figuras balsámicas. Salir fuera está de moda, sobre todo, “si no queda otra”. En definitiva, lo que manda es hacer cine. ¿Dónde? el espectador tiene la última palabra.

(Adaptación del artículo académico de Ramón Lozano, estudiante y compañero del tercer curso del Grado en Periodismo).

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Arte y Psicología entre los colores del pintor Mario Sánchez Nevado

En el I Encuentro de Arte y Psicología de la UDIMA se llevó a cabo un repaso por la vida y obra del pintor digital, Mario Sánchez Nevado. Se trata de un joven artista contemporáneo, tan profesional como cercano.

Inicialmente, realizó una breve exposición de su vida, desde los prolegómenos de su experiencia vital, hasta encontrar su sitio. La primera obra que creó fue el cuadro de un bodegón, cuando comenzaba su andadura por las Bellas Artes; carrera que pronto abandonaría, pues descubriría que el academicismo de la Universidad no era si no un techo para su talento, Este fue el punto de inflexión a través del cual rescató al verdadero pintor que escondía dentro.

 Mario Sánchez Nevado encontró un discurso cada vez más sincero; un tanto intenso, caótico y transgresor, pero, en definitiva, afloró el arte, con el que pudo sentirse él mismo. El actual director de Arte, Sánchez Nevado, nos explicó además que, tras haber descubierto una semiótica propia, consistente en “ver y representar el mundo” que nos rodea -de una manera muy personal-, se dio cuenta cuánto tenía  que decir en sus obras, hablando de la emoción, desde la emoción y para la emoción. Y fue así como, poco a poco, fue -y fuimos- descubriendo al genio. De ahí que esta breve presentación autobiográfica la cerrase con la siguiente frase ilustrativa de C. Bukowski: “Encuentra lo que amas y deja que te mate”.

 En torno a la incógnita sobre qué es el genio se desarrolló  dicho encuentro. A través de la obra del pintor digital, “Reflejos del subconsciente despierto”, dos profesores de la UDIMA decidieron llevar a cabo un experimento transversal, en relación con sus asignaturas de Arte y de Psicología (y sus respectivos alumnos), en cuyo caso fusionarían las dos disciplinas para establecer hipótesis de la obra y de la personalidad que su autor deja ver a través de las pinturas. En este sentido, ambos profesores consideraron que podría ser muy interesante innovar, no realizando un estudio profundo de las obras legendarias, sino partiendo de nuevos y talentosos pintores, con quienes pudiesen contrastar las conclusiones obtenidas y establecer una conversación. A partir de aquí, en el I Encuentro de Arte y Psicología se intentó discernir si es genialidad o si se trata de locura ese don que distingue a los buenos pintores. Así pues, los referidos profesores de la UDIMA, Carmen Hidalgo y Rodolfo Gordillo, hicieron un repaso por la historia de sendas materias, en relación al artista Sánchez Nevado.

 Carmen Hidalgo, profesora del Grado en Periodismo de la UDIMA, inauguró el segundo y último día de este encuentro. Ilustrados por los grandes, nuestras miradas volaron al pasado gracias a pinturas que aún guardan síntomas de vidas turbulentas, intensidad efectista y retazos autobiográficos en sus obras. Caravaggio, con sus fuertes contrastes, su falta de escrúpulos frente a la transgresión o su rechazo particular al ideal de belleza renacentista, por ejemplo, no desentona en absoluto con tendencias que Mario Sánchez aplicaría también en sus creaciones. Esa oscuridad que – según explicó el pintor- “sólo percibimos a través de los sentimientos.”

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Y es que Mario Sánchez Nevado, con el Photoshop entre manos, crea una narración que arrebata importancia a lo meramente hermoso por su estética. Por otro lado, ¿quién puede entender las famosas pinturas negras que vistieron la casa de Goya? De la misma manera que los alumnos, en sus brillantes hipótesis, no pudieron discernir, confundidos por la androginia del cuadro de Sánchez Nevado (titulado Protección), si se trataba de un hombre o de una mujer. Lo insuperable fue la respuesta de su creador: “Es una persona, qué más da si es un hombre o una mujer”. Tal vez esta sea la clave, dejar de mirar hacia lo superfluo de la vida.

mariosancheznevado1                                    Protección, “Reflejos del subconsciente despierto”

 Por su parte, Rodolfo Gordillo,  clausuró el estudio desde la perspectiva psicológica. En palabras de nuestro protagonista, Mario Sánchez, el arte “no es un ejercicio sólo intelectual, me parece estúpido obviar las emociones.” Y, en efecto, este profesor del Grado en Psicología de la UDIMA, algo tuvo que decir sobre ello. Aun no considerando a la locura el ingrediente insoslayable del genio, nos explicó cómo la psicopatología puede llamar a la creatividad.

Colores intensos; relación de elementos imposibles; el protagonismo de la emoción y la ausencia del control inhibitorio a la hora de crear, son algunas de las constantes comunes a estas mentes brillantes, también latentes en el trabajo de Mario. Yo, sin dudarlo, le recomendaría a este seguir el consejo, loco o sublime, de Van Gogh: “Si oyes una voz dentro de ti diciéndote << no sabes pintar>>, pinta, ¡faltaría más! y la voz se callará.”

 El I encuentro de Arte y Psicología terminó con un cócktel de las Musas para los asistentes. No sin antes establecer una mesa redonda, para poner de relieve todas las conclusiones a las que se llegaron con este estudio. ¿Genio o locura? Quizá se trate de un enigma para los que no tuvimos el don, pero que, sin duda, nos maravillamos por este. Nuestro pintor contemporáneo aseguró coger lo que no es real para explicar lo que no se entiende de la realidad; intentar lanzar, durante un segundo, un fogonazo de luz. Es muy posible que con esta luz sea suficiente quedarnos, dejarnos alumbrar por los sentidos, sin ambicionar imposibles certezas. ¿Es, precisamente, esto el arte?

image                     Mesa redonda. Carmen Hidalgo, Mario sánchez y Rodolfo Gordillo

Atendiendo a lo anterior, tal vez una obra de arte sea, atendiendo a la cita que nos acercó el profesor Gordillo, lo que cada uno considere que se identifica con él; o podría el arte tratarse de un tesoro escondido al abrigo de las grandes pinturas históricas; el misterio que se quedó junto a los grandes, Caravaggio, Goya o, verbigracia, Van Gogh. Auténticas joyas escondidas en las obras de Arte, como las que nos mostró la profesora Carmen Hidalgo, esperando a que todos sus enigmas sean desvelados.

En definitiva, la objetividad de las matemáticas; la belleza de lo subjetivo o la varita que se posa y, de pronto, nos hace sentir… De todo lo anterior, lo que parece más prudente es quedarse con las reflexiones reflejadas por el consciente de este gran genio -y sus “locuras”-, Mario Sánchez Nevado: fijarnos en “la magia de lo cotidiano”. “Meditar más sobre este mundo” y, sólo de esta forma, lograremos “empatizar con él”.